Gratitud

Una buena forma de iniciar

"Niña Divina". ©2012 Carolina Luciano

La primera publicación en este recién nacido espacio...

Todavía estoy maravillada y un tanto alelada con sus piececitos regordetes, sus ojos tan abiertos y su rico olor de bebé.

Gracias a todos mis aliados, los que se ven con los ojos de la cara y los que no.

Al inmenso apoyo de la Vida en cada momento.

A mi familia extraordinaria, a mis maestras/os, mis amigas/os, a la señora divina que me ayuda a evitar que mi casa parezca un gallinero mientras yo trabajo, a mi pareja y un largo etcétera.

Es bueno detenerse de vez en cuando y reconocer que tan fértil es la  tierra donde nacimos y estamos plantadas. Desde ahí, la gratitud florece sola.

Nada se crea en el vacío; hay toda una ecología detrás de cada cosa que hacemos.

Gracias doy a cada rincón de mi ecología.

Te cuento que este proyecto lo tengo latiendo al lado de mi corazón desde hace como una década.

[box size="large" style="rounded"]En ese tiempo me hice madre dos veces, abrí un blog, cerré un blog, aprendí a hacer collages, vendí collages, hice talleres de collages, me atreví a llamarme artista.      Aprendí Reiki, lo integré a mi vida, ofrecí Reiki a los demás, me hice maestra de Reiki, me entrené como terapeuta floral, abrí un consultorio, hice cursos, ayudé a mucha gente, me atreví a llamarme sanadora.     Abrí una tienda medio hippie, cerré una tienda medio hippie, empecé este espacio, lo paré, empecé de nuevo, lo volví a parar, por fin lo abrí y he empezado a invitar a la gente a venir.    Me atreví a llamarme emprendedora.[/box]

Al final, tanto atreverme a llamarme de una forma o de otra, de ponerme un sombrero u otro, no era más que un viaje (en el que todavía estoy) donde voy pelando capa tras capa en búsqueda de mi centro, de lo que siempre he sido y lo que vine a ofrecer al mundo.

Ese ha sido el proceso de embarazo y parto de esta página, del trabajo que hago en consulta, en los talleres, y en todo lo que me invento.

Es el resultado de mucha faena interna que me permite decir: esta soy yo, esto es lo que hago y esto y esto también, con estas personas me gusta trabajar, estos son mis honorarios; si lo que hago y soy resuena contigo, me encantaría que te quedaras cerca.

Al final, el famoso llamado-vocación-pasión que buscamos lo único que necesita es que seas tú misma.

Que camines por el sendero que tiene tu nombre y que confíes.

Sobre todo eso: que confíes.

Mi sendero resulta que no está asfaltado y que básicamente es virgen. Así es que aquí me tienen, conversando con el monte y el camino, sin machete ni armas.

Solo yo, mi corazón desnudo y este eterno enamoramiento con la Vida.

Gracias por estar aquí.

A tu salud,

Carolina

 

 

 

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