Mi historia de amor con el Reiki

Uvas de playa. ©2013 Carolina LucianoUnos años atrás una buena amiga me recomendó que tomara un curso de Reiki. Como siempre he sido curiosa con estas cosas me dije: sí, ¿por qué no?

Te digo que aunque lo hubiera intentado, no me hubiera podido imaginar cuánto me iba a  cambiar la vida desde ese momento.

El Reiki  ha ido transformándome de adentro hacia afuera.

Lentamente, como quien no quiere la cosa.

Lo que más me gusta de esta práctica es lo sencilla, profunda y completa que es.

Soy una mujer moderna, con alma de artista y altamente sensible. Tengo hijos, pareja, una casa que mantener, colegios que pagar y cientos de cosas que hacer en una lista inacabable de tareas pendientes, que si me descuido, empieza a reproducirse por sí sola.

Por cierto, vivo en Santo Domingo, solo manejar en nuestras calles es toda una hazaña.

Lo que menos necesito es una práctica que me complique más la vida.

Tengo que admitir que en una época soñaba con fugarme al Himalaya, soltar todo y encontrar una cueva donde sentarme a meditar sola y en silencio para poder comulgar con Dios en paz... qué te digo, soy una mezcla de diva y monje.

En ese dilema llegó el Reiki...y me hizo aterrizar

en mi cuerpo

y en mi vida.

Había pensado que lo que necesitaba era trascender, unirme con la luz... escapar.

Resulta que necesitaba bajar la nariz y oler mi propia vida. Esa misma que a veces huele a sudor pegajoso de las doce del día, que parece tan común y corriente, desordenada e imperfecta y sin embargo, que es y siempre ha sido el barro desde el cual puedo hacer mis más exquisitas creaciones.

Y tú la tuya.

Así empecé, conscientemente por lo menos, este irregular y siempre inacabado camino hacia mi centro.

Por supuesto, tu experiencia con el Reiki puede variar por completo de la mía; estas palabras pueden encontrarte en las más diversas circunstancias.

Como sabrás, los caminos hacia el equilibrio y la completa expresión del alma son siempre individuales.

Puedo asegurarte que nada es más gratificante - y retador- que guiar tu vida teniendo mente, acciones y corazón alineados.

Eso es uno de tantos resultados que podemos alcanzar a través de esta hermosa práctica.

Te sugiero que leas, curiosea por este espacio, pregunta, indaga. Sobre todo, llévate de tu intuición.

Si el Reiki es algo que te llama la atención puedes hacer tu cita, o escríbeme un correo si tienes alguna otra duda o  me quieres saludar :).

Si te interesa iniciarte en Reiki la información está por aquí.

Con mucho cariño,

Carolina

 

 

 

P.D. Escribo principalmente en femenino en honor a la fluidez y porque la mayoría de mis lectoras son mujeres. El Reiki no tiene género. Todas y todos están más que bienvenidos.

 

vector copia